El confort climático del ser humano promedio se establece entre los rangos de temperatura (20-25ºC), humedad (40-70%), velocidad del aire (0,15-0,25 m/s), presión (1.013,2 mb), baja contaminación y predominio de iones negativos en la atmósfera, conforme a diversos estudios.

Fuera de estos rangos, se genera un estrés que algunas personas llaman “estrés meteorológico”, el cual dispara los mecanismos naturales físicos y mentales de adaptación de las personas y la respuesta eficaz de ellas dependerá de la genética, el estado de salud física, la actitud mental y la presencia o no de ciertas patologías y sus tratamientos, observándose que las personas que padecen obesidad y diabetes son más propensas a sentir los cambios bruscos de temperatura y la consecuente reacción emocional relacionada con ellos, ante la natural respuesta al estrés ocasionado por el clima.

Las respuestas emocionales al stress están caracterizadas principalmente por la irritabilidad, el insomnio, el incremento en la agresividad, la falta de concentración e incapacidad para relajarse, disparadas por el clima al que se le suman las inherentes a la actividad competitiva, o viceversa, desatan el incremento de la actitud defensiva de los deportistas al incrementarse los baremos climáticos citados, pero que bien enfocados puede conducirlos al éxito.

Los climas fríos pueden ser vividos con sensaciones de somnolencia, inactividad, fatiga, tristeza, apatía y ansiedad acompañada de pensamientos negativos hacia la propia persona y baja autopercepción de éxito, sin embargo, al incrementarse la luminosidad (hay sol aunque la temperatura sea fría) sube la euforia y desata la actividad, debiéndose trabajar para mantener el equilibrio energético en ambos extremos a través del control mental y de las bondades de la voluntad.

Lo anterior tiene mayor relevancia cuando consideramos los estudios realizados en diversos países que relacionan el clima con diversas patologías que reflejan un ascenso de las urgencias psiquiátricas en días lluviosos, con brisas y vientos del este; que los delirios se incrementan con una humedad superior al 60% y los trastornos obsesivos compulsivos con temperaturas mayores a 30°C.

La detección oportuna de enfermedades mentales, de los padecimientos somáticos y su discriminación de las ocasionadas por las condiciones climáticas, los virus, las bacterias y los hongos son de gran importancia y requieren de atención oportuna para que el atleta se encuentre en condiciones óptimas de competición en el momento oportuno, de ahí la importancia de los grupos multidisciplinarios en los equipos técnicos de los deportistas, pues siempre estarán concentrados en aplicar sus conocimientos y experiencia para fomentar el alto desempeño deportivo, pues los efectos del clima sobre la salud humana son predecibles y se puede alertar sobre ello al deportista y a su entrenador para que puedan adoptar planes de acción que incluyan las medidas profilácticas y de sano entrenamiento mental que promuevan las respuestas adecuadas que minimicen el impacto del clima en el entrenamiento y la competición e incrementen las condiciones para el triunfo, pues los seres humanos somos uno con el mundo y el mundo es uno con nosotros. Ambos nos influenciamos desde la existencia de la humanidad.

¡Hagamos equipo!

Karime Peñuelas Rodríguez

psic.k.penuelas@gmail.com

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