A  cada momento una palabra,  a cada instante un aprendizaje.

 

Uno de los grandes desafíos es creer, pensar y vivir sobre la premisa de que la vida no se mueve.  Se llega a asumir que el acompañamiento en la formación de un bebé es completamente igual que para un preescolar o un adolescente. Sin embargo, los momentos históricos de las familias son diferentes y para cada etapa existen retos como también momentos de alegría.

 

La consecuencia directa, real y madura es criar para la libertad. En nuestros planes está que los hijos  alcancen esa autonomía a través de potencializar sus capacidades y educar en valores. Insertar en esta sociedad hijos éticos, sensibles y con una buena dosis de pensamiento reflexivo.

 

Es vital reflexionar sobre cuáles son y tomar consciencia de los desafíos de nuestros hijos para equilibrarlos con las alegrías y satisfacciones de las que somos receptores. Lo primordial es darte cuenta que la maternidad y paternidad son equilibrio universal: “dar y recibir”, “tomar y dejar”, “construir y reconstruir”.

 

No permitas que nadie contamine tu proceso de maternidad y paternidad con historias demoledoras de desconfianza. Ten presente que todo en la vida es cuestión de fe o, si así lo quieres ver, de afrontar con actitud y confianza.

 

Según algunas opiniones, no hay etapa de crecimiento que sea aterradora o desgarradora. Hay libros que predisponen sobre “los terribles tres primeros años” o hay personas que vaticinan “si es así en esta etapa no quiero ver lo que hará cuando llegue a la adolescencia“. Entiendo que no hay mala voluntad en esas aseveraciones. Sin embargo, se traducen en vivir la maternidad o paternidad como una cruz desoladora. El primer gran misterio de los padres es saberse alegres ya que el amor a sus hijos es permanente y cierto. ¿Cuántas situaciones de sufrimiento se pueden evitar si cambiamos la postura y buscamos soluciones?

 

En mi libro “Familias Plenas: Guía para el desarrollo humano familiar” podrás encontrar nuevas herramientas para la crianza positiva, ética y con amor. Desde aquí mi deseo e intención que disfrutes tu maternidad y paternidad sabiéndote seguro que desde el amor no hay equivocación. Palabra de Mujer. Hasta la próxima.

A %d blogueros les gusta esto: